Existe un debate sobre la tendencia más o menos teórica de los planes de estudios en las universidades españolas, fundamentalmente en las Ciencias Sociales y Humanidades. Por una parte están los defensores de la Academia, los puristas del conocimiento, quienes consideran que a la Universidad se va a crecer como persona, no a aprender un oficio. Por otra parte se encuentran los más pragmáticos, quienes creen que tras cuatro o cinco años de carrera deben ser expertos desarrollando una profesión, o por lo menos poder vivir de ella.
El germen
Personalmente, siempre me he considerado más pragmático que teórico, para mí aprender a utilizar las herramientas de comunicación era lo más interesante de mis años en la factultad. Como no podía estarme quieto, conseguí una beca en la Biblioteca el mismo año que cursaba la asignatura de Tecnologías Multimedia, en mi carrera de Publicidad y Relaciones Públicas, donde me enseñaron las bases del diseño web y cómo ponerlas en práctica.
Por lazos del destino, me pidieron que hiciera una pequeña mejora en la web de la Biblioteca del Campus de Fuenlabrada, con mis escasos conocimientos de aquel entonces, así que pasé a compartir el tiempo de la beca entre colocar libros, atender a usuarios y diseñar una web. También hay que decir que por poco que hiciera era muy difícil no mejorar lo que había ya hecho. Gracias a la ilusión y el trabajo del equipo de la Biblioteca, mi modesto trabajo llegó a ser visto por el resto de Campus de la Universidad, que quisieron que hiciera lo mismo para ellos.
Al terminar ese curso seguí formándome en el manejo de Dreamweaver con un curso del CUESA, que me vino muy bien para profundizar lo que había aprendido con Manuel Gértrudix y Joaquín López del Ramo en Tecnologías Multimedia.
Al año siguiente, el director de la Biblioteca, Ricardo González, me ofreció una nueva beca de seis meses, sólo para desarrollar una nueva web para todos los Campus y para Servicios Centrales. Esta fue la gran oportunidad que me hizo pensar en dedicarme profesionalmente a este sector. ¡Una web con más de un millón de visitas anuales!
Las prácticas
Para hacer estas webs tenía que ir rotando, pasaba un tiempo en cada Campus, y tenía un jefe en cada uno. Al terminar mi carrera, Sonia Monteagudo, mi jefa del Campus de Móstoles me propuso hacer unas prácticas gratuitas en una productora. Como a mí me encanta la producción audiovisual me puse en contacto con ellos. Sin embargo, acabé ocupándome del correcto desarrollo de la web de la productora, además de mis labores de productor que consistían en buscar noticias y gestionar su grabación y envío a los informativos. Tras el periodo de prácticas me ofrecieron quedarme trabajando a cambio de un modestísimo sueldo, que apenas cubría los gastos de desplazamiento, pero dije que sí. Sin embargo en mi interior no me sentía cómodo con mi labor. Eso no era lo mío, y aunque trataba de hacerlo lo mejor posible, creía que había cosas que podría hacer mejor, estaba desperdiciando mi potencial. Dos meses después tomé la decisión que rondaba mi cabeza desde hacía algún tiempo. “Me voy” le dije a mi jefe. “Voy a ser autónomo”, a lo que me contestó que era muy valiente, y yo le respondí no tenía nada, por tanto no tenía nada que perder.
¿Y ahora qué?
Los quince días siguientes me sobrevino una angustia que me corroía por dentro. No sabía qué hacer para conseguir trabajos. Antes de irme de la productora, mi amigo Carlos Landaeta me animaba a seguir sus pasos y trabajar por mi cuenta, que podía conseguir clientes para mí, que la competencia era muy cara, etc. Pero una vez que empecé no sabía dónde apoyar los pies, estaba perdido.
Afortunadamente, la Universidad volvió a orientarme cuando recibí un mensaje de Manuel Gértrudix, mi mentor en el mundo multimedia, para que colaborara con él y su grupo de investigación, desarrollando la web de Aula Sur, el periódico de la Universidad.
Después de eso y hasta hoy, los clientes han ido fluyendo gracias al boca a boca. Cuando un cliente queda contento me trae a otro.
Ahora miro hacia atrás y creo que si bien mi carrera era muy teórica, me proporcionó la oportunidad de desarrollarme en el área práctica que yo quería, no en la elegida por el plan de estudios, así como los contactos adecuados para comenzar mi vida profesional. Por tanto, quiero agradecer a todo el conjunto de la Universidad Rey Juan Carlos su apoyo desde el principio, por haber apostado por mí.
Daniel Becerra
Diseñador web
www.danielbecerra.es
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